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Nación indivisible… guiños a minorías consolidadas en EU

Un momento tras otro fue reescribiéndose la historia de EU desde aquel escenario, en donde no sólo la ausencia emblemática del ex presidente Donald Trump, fue lo significativo.

Milenio.com / Rafael Montes

Los cánones ya estaban rotos.

El escenario estaba puesto para que el día fuese inolvidable.

Un momento tras otro fue reescribiéndose la historia de Estados Unidos desde aquel escenario, en donde no sólo la ausencia emblemática del presidente saliente, Donald Trump, fue lo significativo, sino todos esos guiños amables dedicados a las minorías que llevaron a Joe Biden a la cima. Lo de Jennifer López fue lo más visible.

Por la fuerza de su grito, por el ímpetu del dedo índice en alto, por las lágrimas casi al borde.

Visiblemente emocionada, salió a las escalinatas del Capitolio, epicentro político y de reconciliación, y después de entonar las simbólicas estrofas de This Land is Your Land y America The Beautiful, lanzó un par de exclamaciones que coronaron el día.

“¡Una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos!”.

Fue la primera y fue como una conquista. Como si esa estrofa del Juramento de Lealtad a la bandera estadounidense, que los niños aprenden desde la educación básica y como ritual matutino, hubiera perdido, en ese momento, la exclusividad del idioma inglés, y al mismo tiempo se hubiera fortalecido en el español para dar cabida, y significancia, a esas minorías hispanas que hoy ven en Biden una esperanza para vivir mejor.

No fue sólo eso, JLo también coló en la mezcla de canciones convertidas en una, una frase más: “Let’s get loud!”, el coro de uno de sus éxitos, como potente llamado a “hacer ruido”, a que esas comunidades a las que se dirigió no callen y eleven su voz.

Eso fue el corolario de los guiños a las minorías.

En toda la ceremonia hubo. Unos más significativos que otros, sí. 

Uno potente fue, sin duda, el momento de Kamala Harris, ataviada de morado y una sonrisa que iba más allá de su cubrebocas.

Descendiente de las minorías extranjeras que le han dado fuerza a su país –de madre, científica, india tamil, y de padre migrante, jamaiquino, profesor de Economía, Harris, nacida en Oakland, California, acaparó las miradas del mundo entero cuando levantó su mano derecha y juró lealtad a su país para convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo de vicepresidenta. Y la primera con esos orígenes.

Los cambios se estaban dando.

Antes de ella, la bombera Andrea Hall también protagonizó uno de esos guiños.

No sólo fue emblema de la presencia femenina afroamericana empoderada, sino que también dignificó a las personas con discapacidad.

Hall, hoy presidenta de la Asociación Internacional de Bomberos y que en 1993 fue la primera mujer negra contratada para trabajar en el Cuerpo de Bomberos de Albany, recitó el Juramento de Lealtad, de donde salió la frase que JLo gritó en español, en voz alta y pausada porque también lo dijo en lengua de señas, para que esas otras minorías, las que por una discapacidad no pueden hablar u oír, fueran incluidas en ese solemne instante.

Y luego, vino el discurso de Biden, el demócrata que, con buena parte de votos latinos y de comunidades agraviadas, logró sacar de la Casa Blanca a Donald Trump, el presidente que más insultos lanzó contra las personas diversas de su país, el rubio que denostó a los latinos, que dijo que los mexicanos eran violadores, por el que el movimiento de Black Lives Matter tuvo tanta fuerza y contra el que valientes alcaldes de grandes ciudades tomaron decisiones fundamentales para garantizar la integridad de los migrantes en sus metrópolis, acosados por la supremacía racista que el republicano pregonó.

“Nuestra historia ha sido una lucha constante entre el ideal estadounidense de que todos hemos sido creados iguales, y la fea y dura realidad de que el racismo, el nativismo, el miedo y la demonización llevan mucho tiempo separándonos.

La batalla es perenne y la victoria nunca está asegurada”, dijo Biden en su discurso.

Fue un día de puertas abiertas para esas comunidades multiculturales, que hacen grande a Estados Unidos y que hace 13 años conquistaron también el poder al colocar en la Casa Blanca al primer presidente afroamericano, Barack Obama, el que hoy, alegre, no dudó en saludar con una camaradería espontánea, traducida en un efusivo choque de puños, a su amigo y compañero Joe Robinette Biden Jr.

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